sábado, 18 de octubre de 2025

¿Está en peligro de extinción el economista tradicional?

Por: faberriom

¿Está en peligro de extinción el economista tradicional?


La economía, como disciplina, siempre ha estado en evolución. Pero ahora, más que nunca, los cambios tecnológicos y las nuevas metodologías están sacudiendo los cimientos de lo que entendíamos como el rol del economista. ¿Podría ser que quienes no se adapten estén quedando atrás?

Foto Alesia Kozik - Pexels

De la teoría clásica al código: una evolución necesaria

A lo largo de la historia, la economía ha atravesado momentos de ruptura. El primero fue el paso del pensamiento clásico (como el de Adam Smith y David Ricardo) hacia la teoría marginalista a finales del siglo XIX. Con ella llegó un enfoque más matemático, centrado en el comportamiento individual y el equilibrio general.

Décadas más tarde, en los años 70, la famosa "crítica de Lucas" revolucionó la forma en que entendíamos las políticas económicas. La econometría tomó el control, exigiendo a los economistas una sólida formación estadística para formular y evaluar modelos.

Hoy estamos ante una nueva transformación: el surgimiento de la ciencia de datos, la inteligencia artificial y el machine learning están cambiando la forma en que se recopila, analiza e interpreta la información económica.

El nuevo lenguaje: datos, algoritmos y automatización

Ya no basta con conocer teoría económica ni siquiera con manejar un software estadístico como Stata o EViews. Los economistas de hoy deben aprender a:

  • Programar 
  • Limpiar grandes bases de datos
  • Construir modelos predictivos 
  • Visualizar información compleja

Herramientas como Python, R, SQL, Power BI y Tableau ya no son opcionales: son esenciales.

En muchas universidades y centros de investigación, los modelos clásicos han comenzado a compartir espacio con redes neuronales, árboles de decisión y análisis de sentimiento a partir de textos. ¿El resultado? Un profesional híbrido: mitad economista, mitad científico de datos.

¿Qué pasa si no te actualizas?

El riesgo es claro: quedarse obsoleto. En los sectores público y privado, se están contratando perfiles con habilidades técnicas que antes no se pedían. Y si bien los fundamentos teóricos siguen siendo importantes, quienes no se adapten podrían perder oportunidades laborales, becas, contratos de investigación o incluso relevancia académica.

Pero más allá del mercado laboral, hay otro peligro: dejar de entender un mundo que avanza a una velocidad sin precedentes. ¿Cómo analizar fenómenos económicos como: 

  • El comercio algorítmico
  • Las criptomonedas 
  • El impacto de los algoritmos de recomendación en el consumo

...sin herramientas modernas?

¿Qué podemos hacer?

La buena noticia es que nunca ha sido tan fácil acceder al conocimiento. Existen decenas de cursos gratuitos y pagos en plataformas como Coursera, edX, Udemy y YouTube. Aprender Python o R desde cero es posible, incluso sin una formación previa en programación.

Además, muchas universidades están rediseñando sus programas para integrar ciencia de datos en las carreras de economía, y hay comunidades activas que promueven el autoaprendizaje.

El verdadero reto no es tecnológico, sino mental: estar dispuestos a desaprender y volver a aprender.

¿Ciencia más dura o mirada más humana?

Una pregunta legítima es si este enfoque técnico podría alejar a la economía de su dimensión social, ética y política. La respuesta depende de cómo se use la tecnología. Un economista formado en datos pero también en pensamiento crítico puede usar algoritmos para: 

  • Evidenciar desigualdades
  • Prever crisis
  • Optimizar políticas públicas
  • Mejorar la distribución del ingreso

El futuro no es elegir entre teoría y técnica. Es saber combinar ambas para entender y transformar la realidad de forma rigurosa y humana.

Conclusión: una invitación a evolucionar

La economía no es la misma de hace 50 años. Ni siquiera la de hace 10. Adaptarse a este nuevo contexto no es opcional: es una necesidad profesional, ética y social.

El economista tradicional no está en extinción… todavía. Pero si quiere seguir siendo relevante, necesita transformarse.

¿Y tú? ¿Estás listo para dar el salto hacia la economía del futuro? ¿Vas a quedarte con lo que sabes, o vas a abrazar lo nuevo y desafiarte a aprender? El cambio está aquí, y la pregunta es si vas a ser parte de él. La decisión, como siempre, es tuya.