miércoles, 9 de marzo de 2011

Buen Gobierno

Marzo, 9 de 2011
Por: Camilo José Gómez Benavides - Periodista

SANTAELLA ES SINONIMO DE BUEN GOBIERNO

Buen gobierno es la conjugación perfecta o casi, de los intereses privados y la ejecución pública, de acciones que satisfagan las necesidades prioritarias de las comunidades, pero además, es el más fidedigno intérprete de sus gobernados, el analista más objetivo, el decisor más acertado y el ejecutor más juicioso de los sagrados dineros públicos, que no son de nadie más que del pueblo.

Ad portas de elecciones regionales y locales (octubre 30 de 2011), poner el tema del Buen Gobierno como contenido de actualidad nacional y regional, no solo debe ser una obligación, sino una necesidad, una necesidad que conlleva responsabilidad social y que tiene que ser abanderada por los Medios de Comunicación.

Hablar del tema con criterio y sobre la base del Bien Común, necesariamente entregará herramientas invaluables a los electores para que decidan con claridad y con conocimiento sobre el Buen Gobierno que regirá sus destinos durante cuatro años más.

Un Buen Gobierno trae progreso, inversión, satisfacción, seguridad, trabajo, paz y prosperidad. Un mal gobierno, todo lo contrario. Si lo uno es la antítesis del otro, es absolutamente necesaria la comparación por odiosa que sea para poder evaluar  el momento actual que vive cada región.

Pero antes de hacerla es importante tener, por lo menos claro cuáles son las bases de una evaluación que determine el Buen Gobierno que queremos para nuestro Departamento o para nuestra Alcaldía: 

Participación / Legalidad / Transparencia / Responsabilidad / Consenso / Equidad / Eficacia y Eficiencia / Sensibilidad, son las ocho (8) características mínimas que requiere un Buen Gobierno para poder hacer un Buen Gobierno.

Si entramos a evaluar el presente, lo que veo con absoluta claridad es que de los nombres propuestos para la Gobernación de Norte de Santander, solo uno puede garantizar el cumplimento de todos los ítems anteriores, es decir solo uno podría garantizar con su experiencia y sus cifras, que el Departamento le cabe en la cabeza, que sabe de Gobernanza entendida como: el proceso de toma de decisiones y el proceso por el que las decisiones son implementadas, o no. 

Y quien mejor que Juan Alcides Santaella Gutiérrez para demostrar que es un gerente que no le tiembla la mano para tomar decisiones, que es ejecutivo pero también valiente, que tiene experiencia pero que se rodea de vanguardistas de las ideas y de tecnólogos aplicados a quienes escucha con respeto y de quienes se deja asesorar.

Que compone gabinetes, ante todo profesionales y capaces, y que elige con base en el conocimiento y no en la politiquería a quienes le rodearán en su gestión. Prueba de ello es el Arq. Francisco Augusto Berrío Mogollón su perspicaz Secretario de Planeación Departamental, hombre serio, estudioso, disciplinado que asumió con responsabilidad y valor un cargo difícil que hizo ver fácil. Un hombre frentero que fue escudero de una política limpia, pulcra, adalid de las buenas costumbres del Gobierno Santaella y ejemplo claro de que se puede gobernar con todas las fuerzas políticas con interés supremo, el bienestar del pueblo.

Es decir, Berrío y Santaella o Santaella y Berrío son abanderados de la Gobernanza porque supieron tomar decisiones y de Buen Gobierno porque con sus actuaciones dejaron al Departamento Norte de Santander en los primeros lugares a nivel nacional.

Las cifras de la administración Santaella le avalan para ser depositario de la confianza de los nortesantandereanos ya que con sus ejecutorias y Buen Gobierno logró algo que es fundamental a la hora de ejercer autoridad: recuperar la credibilidad del pueblo y lo que es más meritorio, del Gobierno Nacional, pero además con una tarea transparente, sanearon fiscalmente al Departamento, optimizaron la inversión y con recursos propios hicieron obras en todos los municipios y muchas cosas más que sería muy largo de resaltar acá en este espacio, pero que resumiendo: dejaron al Departamento Norte de Santander como un Ente Territorial viable, con futuro y proyección que desafortunadamente los gobiernos posteriores postraron nuevamente en la anquilosada y paquidérmica politiquería que todo lo acaba.

Hoy, eso que se consiguió con esfuerzo, dedicación y transparencia es una realidad adversa, triste y a la sombra, y con un horizonte negro que requiere de un viraje serio, de un cambio profundo que solo un Buen Gobierno puede lograr y que Santaella encarna.

Ahora la pregunta es, a qué futuro le apuestan los Nortesantandereanos? 

Con cuáles ejecutorias se identifican? 


Progreso y trasparencia vs. Politiquería y corrupción. 


Ese es el dilema.