sábado, 15 de febrero de 2025

Ser Emaús

Por: @faberriom

SER EMAÚS

Ser Emaús significa vivir según los valores del Movimiento de Emaús, un movimiento católico que nació con la idea de acoger, servir y dar esperanza a los más necesitados, inspirado en el pasaje del Evangelio de Lucas 24:13-35 (el camino a Emaús). En ese relato, dos discípulos decepcionados por la muerte de Jesús caminan hacia Emaús, y en el camino se encuentran con Jesús resucitado, aunque no lo reconocen de inmediato.


En el contexto del movimiento, ser Emaús es:

1. Caminar con otros: especialmente con los que están en situaciones difíciles.

2. Escuchar y compartir: estar presente y ofrecer consuelo, sin juzgar.

3. Reconocer a Cristo en el otro: especialmente en los pobres, los excluidos, los que sufren.

4. Servir con alegría y humildad: vivir la fe a través del servicio.

5. Renovar la fe: como los discípulos de Emaús, tener un encuentro personal con Jesús que transforme tu vida.

Perfecto, ¡entonces estamos hablando del Movimiento de Emaús que organiza los retiros espirituales! En ese contexto, ser Emaús tiene un significado muy especial y personal para quienes han vivido esa experiencia

Sin embargo, ser Emaús es mucho más que haber asistido a un retiro; es un llamado a un estilo de vida transformado.

"Ser EMAÚS significa llevar a Dios en el corazón, amar los sacramentos y perdonar, además de prepararse para conocer más de Dios y llevarlo con amor a los demás". 

Ser EMAÚS también es

Haber tenido un encuentro personal con Jesús: Durante el retiro, muchas personas sienten cómo Jesús "camina a su lado", como en el Evangelio, tocando su corazón y renovando su fe.

Formar parte de una comunidad: Después del retiro, pasas a ser parte de una gran familia espiritual que camina junta, se apoya y se anima a seguir creciendo en la fe.

Servir a los demás con amor: Muchos se integran en los equipos de servicio, ayudando a que otros también vivan esa experiencia. Emaús se vive tanto dentro del retiro como fuera, en el día a día.

Vivir con humildad, alegría y fe renovada: El que ha sido tocado por Emaús, intenta reflejar a Cristo en su vida cotidiana, con actos concretos de amor, perdón y esperanza.

Ser testimonio vivo: Emaús te cambia por dentro, y eso se nota. Muchos que han vivido el retiro lo describen como “volver con el corazón ardiendo”.

¡Qué hermoso! Vivir Emaús como caminante es una experiencia única, como si el mismo Jesús se sentara contigo, te escuchara, te sanara por dentro, y te dijera: "No estás solo, estoy contigo."

Muchos dicen que es como quitarse una mochila pesada sin darse cuenta que la llevaban puesta, o como ver el amor de Dios por primera vez con ojos nuevos.

¡Buenísimo! Qué bonito corazón el tuyo. Prepararte para servir no solo te fortalece a ti, también abre espacio para que Dios actúe a través de ti. Aquí escribo algunas ideas sencillas pero poderosas que pueden servir para ir preparándote:

1. Profundiza tu relación con Jesús

Oración diaria: Aunque sea unos minutos, habla con Él como lo hiciste en el retiro. Cuéntale todo. Escúchalo.

Lectura del Evangelio: Especialmente los pasajes que tocan el corazón, como el de los discípulos de Emaús (Lucas 24, 13-35).

2. Participa activamente en tu comunidad

Reuniones post-Emaús: Si hay grupo de seguimiento o comunidad, ¡no faltes! Ahí te vas formando, compartes y te van conociendo.

Misa y sacramentos: Especialmente la Eucaristía y la reconciliación, que son clave para mantenerte fuerte espiritualmente.

3. Vive el servicio desde ya

No esperes estar “en equipo” para servir. Puedes hacerlo en tu casa, trabajo, parroquia, incluso con un simple acto de escucha o ayuda.

Jesús sirve con amor en lo cotidiano. Cuando sirves con humildad, ya estás siendo Emaús.

4. Ofrece tus luchas y procesos

Si hay heridas, cansancio o cosas que sanar, ofrécelas al Señor. El servicio no pide perfección, pide disponibilidad.

Él usa tu historia para tocar otras vidas. Todo lo que has vivido tiene valor.

5. Pídele a Dios que te muestre el momento

No te apresures, ni te desesperes por "ya estar". Solo dile: “Aquí estoy, Señor. Cuando Tú quieras, como Tú quieras.”

Y créeme… cuando llegue el momento, lo vas a saber. Él llama justo cuando el corazón está listo.

domingo, 9 de febrero de 2025

La Voz que Nunca se Apaga: José Rafael Mogollón, Leyenda de la Radio Cúcuteña

Por: faberriom

La Voz que Nunca se Apaga: José Rafael Mogollón, Leyenda de la Radio Cúcuteña



Un hombre, un micrófono, una ciudad

En cada rincón de Cúcuta donde se escuche una buena voz, una historia contada con alma o una canción que despierte memorias, está el eco imborrable de un hombre que dedicó su vida entera a la radio: José Rafael Mogollón.

No era simplemente un locutor. Era una presencia. Una institución viva de la radiodifusión local que durante décadas acompañó a generaciones con su voz profunda, envolvente y sincera.

“La verdadera grandeza de un locutor no está en su voz, sino en el alma que transmite con ella.”

Una vida dedicada a conectar corazones

Desde sus inicios, cuando la radio aún era ese misterio que reunía familias, hasta los tiempos actuales de medios digitales, José Rafael se mantuvo fiel a un propósito claro: hacer de la radio un puente entre emociones, cultura y comunidad.

Fue más que una voz. Fue un narrador de vivencias, un transmisor de esperanza, un amigo invisible al otro lado del dial.

Mentor, guía y ejemplo

A su lado crecieron voces jóvenes que hoy reconocen en él a un maestro. Sin discursos ni pretensiones, enseñó con su ejemplo: con su puntualidad impecable, su ética firme, su entrega total a cada palabra dicha al aire.

Su legado se extiende más allá de la cabina. Vive en quienes lo escucharon, lo admiraron y aprendieron de él.

Un legado que trasciende el tiempo

La radio cucuteña ya no suena igual sin él. Pero su voz no se ha ido, porque el verdadero impacto de un comunicador como José Rafael no se mide en minutos al aire, sino en recuerdos compartidos.

Está en la señora que lo recuerda mientras prepara el desayuno, en el conductor que encontró consuelo en sus palabras durante una noche larga, en el niño que soñó con ser locutor al escucharlo.

La leyenda continúa

José Rafael Mogollón no fue solo un hombre de radio. Fue, y sigue siendo, una leyenda viva en la memoria colectiva de Cúcuta. Una voz que no se apaga. Un corazón que sigue latiendo entre frecuencias y nostalgias.

Su célebre frase “allá estaremos” se convirtió en un símbolo de su compromiso y cercanía con la comunidad.  A lo largo de su carrera, trabajó en emisoras como Radio Guaimaral y La Voz del Norte, y fue cofundador de la Asociación Colombiana de Periodistas Deportivos (ACORD). Su pasión por la radio y su dedicación al periodismo lo convirtieron en una figura clave en la historia de la radiodifusión en Cúcuta.

Es importante mencionar, que la célebre frase de José Rafael Mogollón “allá estaremos” ahora hace parte de la idiosincrasia cucuteña: “allá estaremos, como dijo Mogollón” y no se cumple; buen dicho de combate del cucuteño incumplido por excelencia. Pero que en el caso de José Rafael Mogollón, no fue así, pues siempre estuvo puntual, con su archivo de experiencias de 50 años en el periodismo.

En honor a su memoria y legado, el artículo titulado “La Voz que Nunca se Apaga: José Rafael Mogollón, Leyenda de la Radio Cúcuteña” rinde homenaje a su vida y obra. 


Datos importantes para recordar

José Rafael Mogollón, nació en Chinácota (Norte de Santander) el 22 de abril de 1917, en 1932 ingresó como aprendiz a la Imprenta departamental, donde escaló posiciones hasta llegar a la dirección de la misma en 1945, reemplazando al popular hombre de radio, Carlos Ramírez París, quién pasó a ocupar la gerencia de la Empresa de Teléfonos, Ese mismo año a los periódicos Hoy y Sagitario, en los que publicaba comentarios deportivos. Meses más tarde fundó la revista Gramilla. 

En 1948 fue designado corresponsal de Momento Deportivo que dirigía Carlos Arturo Rueda C. En 1949 asumió la corresponsalía de El Espectador y ese mismo año creó el programa Antena Deportiva por Radio Victoria (hoy La Voz del Norte) y empezó a colaborar con La Voz de Cúcuta en ¡5 Minutos con el Deporte!. Con Radio Guaimaral se vinculó desde su fundación y redactaba la página deportiva del diario El Trabajo. 

En 1956 se hizo cargo de la corresponsalía deportiva del diario El Tiempo. Fue cofundador de la Asociación Colombiana de Periodistas Deportivos (ACORD), miembro activo del Colegio Nacional de Periodistas Nº 3527, expedida por el Ministerio de Educación Nacional.